El proceso de selección fue largo. Apliqué en noviembre de 2024, pero me informaron que iniciaría hasta enero de 2025. Ese mes realicé tres pruebas:
1. Lógico-matemático (con un fuerte enfoque en estadística).
2. Razonamiento verbal (lecturas cortas y evaluación de afirmaciones como verdaderas o falsas).
3. Prueba Versant (evaluación automatizada de inglés).
Las pruebas fueron bastante exigentes y, al no recibir respuesta inmediata, pensé que no había pasado. Sin embargo, a finales de febrero me contactaron para explicarme que la razón del retraso fue la falta de vacantes en mi área de estudio, ya que la empresa solo avanza con los candidatos cuando hay demanda en algún proyecto específico.
Una vez que hubo una vacante para mi área, el proceso continuó con:
1. Entrevista con Recursos Humanos por videollamada para aclarar detalles del programa.
2. Entrevista presencial en Santa Fe, donde nos aplicaron pruebas psicométricas utilizando la metodología LEGO en un grupo de siete personas.
3. Entrevista final por videollamada con quien sería mi jefe en Monterrey (ubicación del proyecto donde se requería mi perfil).
Finalmente, tras esta última entrevista, recibí la confirmación de que había sido seleccionado para el Programa Jóvenes Profesionales.